El Buda en la yerba

Budismo pa´l resto de nosotros

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Las formas de renuncia

Los últimos días estuve medio tirado en casa, intentando pasar una gripe. En eso me escribió un amigo de USA que estaba metido en una discusión en varios foros, sobre la diferencia que el Mahayana tiene con el Vajrayana. Mati, mis disculpas si tardé, recién hoy estoy un poco mejor…acá va.

Básicamente, todo depende desde que escuela y punto de vista uno tome, pero voy a pararme en el punto de vista de mi escuela, la Sakya. El punto de vista Mahayana es básicamente el del Sutrayana (incluyendo al Theravada) que considera que los apegos surgen básicamente del contacto de los sentidos entre objetos externos y la formación kármica que los hace atractivos. Pongamosle el ejemplo de que vemos un plato de nuestra comida preferida. Los componentes serían:

  • La comida
  • Nuestros ojos/nariz/etc
  • Las formaciones kármicas (recuerdos de experiencias anteriores de placer)

En esto, la conciencia toma una parte pequeña: podemos darnos cuenta del apego que se está formando a la experiencia, pero quizás simplemente nos damos cuenta que queremos comer. Cuando se dan las causas y condiciones de arriba y se dejan de lado otras (que estemos en una guerra, por ejemplo, siendo disparados) va a surgir el apego que el placer genera entre lo aprehendido por los sentidos y nuestra mente

(si, estoy simplificando muchísimo el conjunto de citta, los ayatanas y los niyamas; pero es algo larguísimo y no tiene sentido para este ejemplo entrar en eso).

Ahora, el Sutrayana básicamente va a tomar dos aproximaciones: si ya estamos sintiendo apego, vamos a intentar dejar que se disipe o lo vamos a cortar directamente. Pero principalmente va a tratar con el llamado sendero de renuncia: va a intentar reducir al mínimo los objetos externos a fin de impedir que el apego nos inunde. Es decir, el problema no es el plato de comida, sino el apego; pero como el apego es difícil de tratar, se comienza restringiendo aquellos objetos que causan apegos. Por eso una dieta simple, el celibato, etc. Aún dentro del Sutrayana, aquellos Bodhisattvas que pueden manejar el apego (como Subhuti, Vimalakirti, etc) se muestran mas relajados en su renuncia externa; no es que no sea importante, pero ya pueden enfocarse mas en el apego que en el objeto.

Pero el Vajrayana toma otro camino: utiliza el apego como parte del camino. En nuestro ejemplo, el plato de comida sería degustado mientras lo percibimos como néctar divino que entra en nosotros como una forma de alimentar a las deidades que forman nuestro cuerpo y de esa forma, tener mas energía para ayudar a los seres. Por eso, creo, su Santidad Sakya Trizin dice que el Vajrayana es ahora mas fácil que el Sutrayana: porque no tenemos que hacernos monjes ascetas para llevarlo a cabo. De hecho, si no tenemos fuertes apegos, el Vajrayana no funciona tan bien: no tenemos combustible para nuestras visiones y visualizaciones. El Vajrayana no renuncia el apego, sino que renuncia el fin del apego, transformándolo en parte del camino.

¿Esto implica que el Vajrayana es peor que el Sutrayana? No, en mi opinión: simplemente indica que son diferentes aproximaciones para diferentes tipos de personas. Aquellas personas introvertidas, sin grandes apegos que ya están en un camino ascético aunque externamente vivan en nuestra sociedad van a encontrar la aproximación Sutrayana mas fructífera. Pero aquellos que sean víctimas de grandes pasiones pueden usar el Vajrayana como medio para redirigirlas a la iluminación suprema.

¡Espero que haya servido, Mati y confirmáme si esto responde la pregunta!

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Práctica tántrica – Grupo de Tara

Cintacakra Tara

Cintacakra Tara

Palden Sakya, budismo tibetano invita a aquellos practicantes con iniciación en la deidad Tara a la práctica grupal mensual. La próxima reunión será el día 27/06/213 de 19 a 21hs en nuestra gompa de Palden Sakya.

Esta actividad está restringida a aquellos que posean la iniciación correspondiente.

¡Sarva Mangalam!

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Cambio de fecha por feriado

Estimados: revisando las fechas de las actividades para reemplazar la de ayer, me dí cuenta que el próximo 20 es feriado. Por lo tanto, la actividad de la Facultad (la charla sobre el proceso de muerte) pasa para el 27 y tendremos el grupo de Tara el próximo jueves.

Saludos y gracias a todos los que escribieron!

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Marcos, el Conceptual

Oka, tonces me junté a charlar con un psicólogo (de esos formados en Usa, onda Gestalt) que me hizo un buen planteo. Primero me comentó una serie de experiencias que había tenido junto con sus pacientes en meditación (si, el psicólogo va a hacer meditación con los pacientes; es algo mas norteamericano que argento). Luego me preguntó por mi opinión sobre las mismas, pidiéndome que le diera una interpretación mas Yogacara sobre las mismas, dado que el guía de las sesiones era un psicólogo americano formado en Vipassana.

Cuando le comenté que en realidad, la experiencia como la que describía era negativa, desde un contexto budista y él me comentó que la habían interpretado como una experiencia de curación me dice: “Entiendo lo que decís, pero ¿Por qué, si X es un terapeuta con décadas de experiencia va a tomar la interpretación budista de eso? ¿Si vos sos budista y a alguien le conviene otra interpretación, por qué no tomarla?

Y esa es una buena pregunta. Está en relación con otra cuestión que siempre planteo: para que exista un budismo occidental real, tenemos que producir gente capaz de establecer el marco conceptual budista en nuestro entorno contemporáneo. Porque, básicamente, la acción tomada en su relato puede ser correcta o no, pero no es una intepretación budista per se.

Parece que hace poco que empezamos a escuchar de budismo en Argentina, pero en U.S.A. está hace mas de un siglo, siendo una de las religiones con mas crecimiento. Todo el mundo plantea que no hay grandes meditadores occidentales, lo cual para mi no es correcto: conozco a varios que lo son. Pero lo que no ha cambiado, en general, es la adaptación del marco conceptual a nuestra vida diaria.

Mucha de la literatura budista y la difusión moderna cae dentro de dos categorías: o es una literatura simplista, con énfasis en una meditación simple o es un estudio académico. El problema reside en que el primer tipo, en su intento de ser masivo no trae aparejado ningún marco conceptual y el segundo lo asume como comprendido. 

Entonces cuando una persona tiene una duda o un problema y no tiene un especialista cerca o peór aún, cuando se han declarado especialistas ellos mismos ¿cómo puede orientarse?

No hay texto budista que explique en detalle todas las cosas que nos pueden pasar porque 1-Son tan infinitas como las mentes de los seres pero especialmente porque 2- Fueron escritos en otro momento, con otro contexto cultural imperando. Por eso es tan, pero tan importante comprender el contexto teórico de la parte práctica, en su justa medida. Demasiado énfasis en una ortodoxia teórica nos transforma en gente paranoica porque nuestras experiencias no encajan, aunque querramos, en el Dharma.

Demasiada laxitud en el marco teórico y terminamos comprándo CD’s de meditación escritos por gente que lo único que tiene de iluminados es el equipo de marketing. Pero una comprensión correcta y saludable de la teoría nos ayuda en todo nivel: no por nada es una de las tres patas del budismo.

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Enseñanza - Pasos hacia la paz: los votos de Upasaka

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Palden Sakya, Budismo Tibetano los invita a su próxima enseñanza, titulada:

Pasos hacia la paz: los votos del Upasaka

En esta enseñanza, se explicarán los votos del laico budista y como estos apoyan el estudio y la meditación. Se dará un contexto a los diferentes niveles de votos, respondiendo las preguntas:

  • ¿Qué son los votos?
  • ¿Por qué son importantes para el budismo?
  • ¿Cuáles son las circunstancias para tomarlos?
  • ¿Es necesario tomar todos los votos al mismo tiempo?

Esta enseñanza tendrá lugar el día 12/06/2013 de 19 a 21hs en nuestra sede de Hualfín 829 – CABA, Buenos Aires. La donación solicitada por esta enseñanza es de $30, pero nadie debe concurrir si no cuenta con ella: la mejor donación es el interés por el Dharma.

Puede reservar su lugar o hacer consultas a actividades@sakya.com.ar

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Webcast: El rey de las plegarias

Buda Sakyamuni

Buda Sakyamuni

Palden Sakya, Budismo Tibetano los invita a su próxima webcast:

El Rey de las Plegarias

Esta plegaria está considerada la principal aspiración de todo el Mahayana, incluyendo el camino completo del Bodhisattva. Su recitación es una de las principales formas de generar mérito dentro del budismo Indotibetano.

Recitaremos esta plegaria en conjunto con todos los interesado en nuestro webcast (http://ustream.tv/channel/paldensakyaargentina) el día 11/06/2013 de 22 a 23hs. Esta actividad es totalmente libre y gratuita.

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Las Nubes

¿Mirando al cielo, no has visto alguna vez una nube semejante a un centauro, a un leopardo, a un lobo o a un toro?

-Sócrates, en Las Nubes de Aristófanes

Hoy, por la ventana de mi casa, veía pasar a las nubes. Y pensaba que con razón las nubes son una metáfora budista por excelencia. Aquello que claramente tiene forma, que tiene color, pero que no podemos agarrar, flotando en el vacío del espacio. No hay mejor metáfora para la mente y los pensamientos que las nubes. Son la forma en que el mundo nos enseña la claridad de los fenómenos en el medio del vacío.

Y sin embargo ¿qué nos sucede cuando estamos dentro de una nube? Solo percibimos que bloquean nuestra percepción. Un día estaba de viaje en el norte de Salta, en Valle Encantado (que es uno de los pocos lugares que conocí en donde el nombre es una descripción exacta del lugar) y una nube bajó, reduciendo la visibilidad. Mas allá de tomar una ruta sin poder ver nada, a 3.800 metros metros de altura, me hace pensar lo que nos sucede cuando estamos atrapados dentro de un pensamiento hiperintenso.

Cuando nos apegamos a cualquier concepto, básicamente estamos dentro de la nube: no hay nada físico que nos detenga, pero solo podemos ver un poco para adelante. No tenemos una perspectiva clara de dónde estamos ni a donde vamos: solo sabemos que estamos en el medio de una bruma húmeda y que tenemos que avanzar. 

Valle encantado tiene una entrada muy chiquita, de menos de 10 metros. Si yo hubiera pasado cuando estaba nublado, no hubiera podido conocer ese lugar increíble. Lo mismo nos sucede con nuestros apegos y con nuestras reacciones aprendidas: al saber lo que tenemos que hacer nos quedamos sin poder ver las opciones.

Y sin embargo, las nubes en sí no tienen nada de malo: son simplemente el agua que nos da vida, en el cielo. Como en todo, no hay algo intrínsecamente negativo para ellas, ni para los conceptos a los que nos aferramos: pueden ser algo que nos ciegue o una forma de aprender de nosotros mismos.

Como corolario, si pueden, vayan a Valle Encantado

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Dharmapalas y el copyright de autor

Tonces, ayer estaba a las dos de la matina hablando con gente que está dejando una escuela bastante controvertida de budismo, por su rigidez doctrinaria en base a las ideas de su fundador. Básicamente, acaban de salir de una forma cuasi fundamentalista del budismo y como les pasa a todas aquellas personas que salen de un entorno controlado por demasía y caen al mundo, la multiplicidad de opciones los pone nerviosos.

Intentando ver que estilo les puede preguntar (estábamos todos en conferencia) les pregunté “Ok…¿qué es lo que esperan del budismo?” y escuché una respuesta que por un lado me preocupó, pero por otro lado está buenísima para ilustrar un punto. Una de las personas me dijo “mi objetivo es volverme un Dharmapala, para poder defender el Dharma de aquellos que lo quieren destruir”. Lo que sigue a continuación se deriva de esa charla, que les pregunté si les parecía bien publicar, así que gente ¡lo prometido es deuda!

Mi primera respuesta fue que básicamente, el Dharma no necesita que lo defiendan de los humanos: el Dharma, recordemos, significa realidad. En realidad, los que necesitamos que nos defiendan somos los humanos de nosotros mismos. La realidad va a estar bien, gracias, pero los que nos mandamos las macanas somos las personas.

Por supuesto, uno puede entender esto como “voy a defender el Dharma enseñado por Buda Sakyamuni/el maestro/la maestra X” pero eso me lleva a otro tema que estábamos hablando con Babu ayer: el tema de la originalidad y la autoría dentro del budismo.

A diferencia de nuestra sociedad, que hace un gran énfasis en la originalidad y en el autor, en general en el budismo, especialmente en el Mahayana y el Vajrayana la autoría no es demasiado importante. Sabemos de forma historiográfica que los sutras tardíos del Mahayana (pongámos, el Srimala) no fueron enseñados por el Buda Sakyamuni histórico, si bien desarrollaron temas presentes en textos anteriores. Fueron escritos por otras personas, autores anónimos que pusieron en Sakyamuni u otra figura la enseñaza que encontraron en su vida, de la misma forma que Platón hace hablar a Sócrates.

Eso, desde el punto de vista budista no presenta ningún problema: si estamos todos de acuerdo con el Anatman ¿Tiene sentido focalizarse en quién escribió algo, si la doctrina está de acuerdo con las enseñanzas y experiencias de aquellos que se iluminan? ¿Nos interesa seguir una formulación particular, atada a una época particular o liberar a todos los seres? Por lo que asi tenemos múltiples Nagarjunas, múltiples Sakyamunis, infinitos Padmasambhavas en termas. No importa la persona que lo escribe o descubre: importa cuánto puede ayudar la enseñanza a los seres.

Entonces ¿Por qué en los textos se cita, aún en textos budistas y por qué yo cito las fuentes? Por dos razones: en primer lugar, en mi caso, es una deformación profesional. Pero en general se citan los maestros y autores porque uno quiere rendirles un elogio y quiere que se hagan conocidos.

Es muy importante valorar las enseñanzas previas y valorar a aquellos que han articulado una forma útil de enseñar, como práctica personal. A Padmasambhava no le importa realmente que lo citemos o nó: o está muerto o es el rey de los Srinpos. Pero es parte de nuestra práctica, de dejar nuestra importancia personal de lado: si me pusiera a copiar y pegar cosas que Padmasambhava escribe, el contenido quizás sería lo mismo y podría ayudar a los seres ¿pero para qué hacerlo, salvo como una forma de rendirme a Mara? Personalmente, siempre prefiero aclarar cuando estoy dando una posición mía (como en este caso) frente a una posición mas tradicional: así cada uno puede valorar las posiciones en contexto.

Esencialmente, el Dharma no es personal: hay articulaciones personales del Dharma, pero el Dharma en sí es mucho mas amplio que eso. Aún Buda Sakyamuni generó una articulación personal: tomó términos (Karma, Samadhi) cosmologías y hasta deidades de su entorno social. Y sin embargo, en sus palabras podemos encontrar nuestro camino, como lo podemos con Padmasambhava, Milarepa o Dogen.

El Dharma no es exclusivista: no ofrece una posibilidad “esto o nada” sino una observación abierta de nuestra experiencia. Cuando Augusto Octavio quiso llevar a Roma de una república a su imperio, no dijo “sométanse a mí”. Planteó una alternativa: orden o cáos. Todo aquél que no estuviese de acuerdo con su órden, era parte del cáos, del enemigo sin forma que siempre mutaba, mientras que Augusto era inflexible y eterno.

El Dharma es básicamente lo opuesto de ese modo de pensar: no es algo que fuerce una alineación, sino una forma experimental y flexible de construir nuestra identidad sobre las bases de nuestra experiencia. No requiere de nosotros que lo defendamos a capa y espada: si requiere una reflexión de nuestra parte sobre que es lo que queremos conseguir con una defensa violenta y especialmente una reflexión sobre quién se siente atacado.

Esto es algo que ya lo dije antes varias veces: aún el peór de los dictadores genocidas compartía con nosotros la naturaleza búdica o, en términos menos budistas, eran tan humanos como nosotros. Existe siempre la tentación de establecernos en nuestra narrativa interior como el héroe y al que está en desacuerdo con nosotros como el villano. Ya lo decía Freud “todo hombre es un héroe en sus sueños”. Pero aún gente que todo el mundo está de acuerdo que fueron terriblemente violentos y genocidas como Hitler mismo tenían nuestra misma condición: el demonizarlos nos permite tomar distancia del hecho de que ellos fueron humanos, como nosotros. El Dharma, con su pratityasamutpada nos enseña que no fueron seres de otro mundo, demonios malévolos de otras dimensiones, sino que personas que probablemente justificaron todas sus terribles acciones dentro de su narrativa interior. Si realmente no queremos que haya mas personas así, lo mejor que podemos hacer es aprender a analizar nuestras motivaciones para poder ayudar a otros a no ser presas de esta lógica destructiva.

Por lo tanto este es mi consejo, sin demasiado valor: cuando sintamos la vena fundamentalista empezar a pulsar en nuestro cuello, paremos un minuto y fijémosnos si no estamos cayendo en una necesidad nuestra de demonizar al otro. De la misma forma, cuando estemos haciendo mucho énfasis en “esta es LA enseñanza” recordemos que sea nuestra o de otra persona, es nada mas que un corte transversal, un túnel que nos permite articular una experiencia. No necesita que se defienda: si es útil, se va a defender por sí sola.

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